La lectura es la primera puerta que abrimos hacia la curiosidad. En la infancia, nos cuentan historias para dormir o para atrapar nuestra atención. En las historias narradas puede pasar de todo y por eso nos encantan. Un perro puede hablar, una niña puede volar y un vagabundo puede convertirse en una estrella del rock. En la ocurrencia de esta imposibilidad reside el poder de la palabra escrita.
Los libros te esperan, pacientes, a que tengas tiempo para disfrutarlos. Las escenas no siguen corriendo si no tienen nuestra atención. Los personajes solo tienen cara, cuerpo y ademanes en nuestro imaginario, solo tienen sentido para nosotros, «mientras leemos, vivimos otras vidas». Los libros pueden aparecer de casualidad, pero es menos probable que aparezcan si en nuestras casas no hay libros.
Al principio de mi vida profesional, cuando daba charlas en asociaciones, siempre contaba la misma historia. En mi casa no había muchos libros: una colección de atlas, El Quijote, «El Silencio de los Corderos» y un manual de tests psicotécnicos. Este último se lo encontró mi padre en la basura cuando vivía en Bilbao y ahora está en mi casa para recordarme cada día la gran influencia que tiene el contexto en nuestras vidas. Estoy segura de que se habrá lamentado muchas veces de no haber encontrado en la basura un libro de medicina que mejorase mis salidas laborales.
El trato del libro.
Durante la fase de formación de Motiva propongo a los chicos y chicas un trato que expliqué en otro post. El trato del libro es una prueba piloto para fomentar la lectura que está dando buenos resultados. 150 páginas, dos días libres. ¿Cuál es el principal problema? Nuestro acceso a los libros. La biblioteca del Centro Social está compuesta por clásicos y literatura infantil. La Biblioteca Pública es enorme, es difícil acertar si no tienes un gusto claro. Pienso en títulos que puedo recomendar pero necesito ayuda en esto. Les intento enseñar que si se necesita ayuda en algo, lo mejor es pedirla, por lo tanto, quiero lanzar una propuesta.
¿Qué libro te marcó en tu adolescencia?
#LibrosParaMotivar pretende recoger títulos de novelas, ensayos, cuentos que provocaran «algo» en nosotras cuando los leímos. Para ello debemos trasladarnos a nuestros 16, nuestros 18, cuando empezábamos a entender el sentido de la edad adulta. ¿Qué libros fueron importantes para ti en ese momento? ¿Por qué? ¿Te animas a escribir una nota de recomendación para que seduzca a alguna persona de Motiva?
Para predicar con el ejemplo empezaré yo. «El diario de Anna Frank» fue un descubrimiento. Si te gustan las historias reales, si quieres saber que se quiere sentir al estar dentro de una guerra, tienes que elegir este libro. Comprobarás que la adolescencia es igual ahora que hace setenta años, que las inquietudes son las mismas, las madres son igual de protectoras, el amor aparece. El lugar donde vive en el libro existe en la realidad y cuando acabes de leerlo, se convertirá en un sitio imprescindible a visitar.
¡Esperamos el tuyo! ¡Necesitamos ideas!
Yo os recomendaría Persépolis, un cómic que, al menos cuando yo lo leí, venía en 4 tomos. Cuenta la historia de Marji, una niña educada al estilo occidental dentro de una familia de clase alta y por unos padres de ideología progresista y partidarios del laicismo, que ve como todo su mundo se viene abajo cuando en su país, Irán, toma el poder el ayatolah Jomeini y funda una república fundamentalista islámica. A lo largo de la historia Marji va creciendo en un mundo muy cruel con las mujeres, pero ella es muy inteligente y tiene mucha imaginación. Vive un montón de acontecimientos históricos. Así de cabeza recuerdo la caída del Shah, la llegada de la revolución islámica, la toma de rehenes de la embajada de EE.UU., la guerra con Irak, etc. Seguro que os gustará.